Disturbios en Oaxaca


Mariusa Reyes
BBC Mundo, enviada especial a Oaxaca

En la ciudad mexicana de Oaxaca ya comenzaron a producirse los primeros disturbios, a medida que las tropas federales avanzan hacia el centro histórico de la ciudad.

En uno de los principales accesos a la capital oaxaqueña, los agentes de la Policía Federal Preventiva lanzaron chorros de agua desde varias tanquetas antimotines contra un grupo de manifestantes, algunos de los cuales se lanzaron al pavimento para impedir el avance de los vehículos.

En su paso hacia el centro, las tropas federales apertrechadas con rifles y escudos de protección, han ido avanzando a través de las barricadas colocadas en diferentes calles de la ciudad.

Los agentes policiales cuentan con el apoyo de varios vehículos blindados, maquinaria pesada para remover obstáculos, y el refuerzo aéreo suministrado por helicópteros que sobrevuelan la ciudad.

En algunas barricadas ha habido enfrentamientos entre agentes federales y grupos de manifestantes.

Por las ondas de Radio Universidad, la única emisora todavía en poder de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), se le pide a la población que mantenga la calma y no caiga en "provocaciones".

Cada vez con más frecuencia se escucha el sonido de disparos y cohetes de fabricación casera lanzados por los manifestantes. El sobrevuelo de los helicópteros de la policía federal es también más frecuente.

A la espera

Unas horas antes, el ambiente que se vivía en la plaza del Zócalo oaxaqueño, donde se encontraban concentradas unas 500 personas, era de una tensa espera.

Los miembros de la APPO se preparaban con calma para la llegada de las tropas. Unos leían los periódicos dominicales, otros conversaban entre sí sobre lo que podría ocurrir, mientras algunos otros escribían consignas en mantas blancas.

En algunos puntos de la plaza capitalina, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, realizaban pequeñas asambleas para trazar la estrategia a seguir en caso de una incursión de las tropas.

Cierto clima de normalidad podía percibirse en las calles aledañas. Una joven señora paseaba con sus dos pequeños niños. En una esquina, otra señora cargando su bebé en la espalda vendía dulces y un señor mayor se lustraba los zapatos.

Sin embargo, el clima de tensión y preocupación se percibía en el ambiente.

"No vamos a desfallecer"

"La verdad es que sí nos sentimos un poquito tensos por esta situación, pero eso no quiere decir que vamos a desfallecer", dijo a BBC Mundo Marisela Díaz, una maestra de educación pre-escolar en comunidades indígenas.

Los miembros de la APPO consultados dijeron que estaban preparados para cualquier cosa, aunque insistieron en que la consigna es resistir pacíficamente, sin confrontar a las tropas federales.

"Las tropas están aquí y posiblemente nos vayan a reprimir, pero no nos vamos a doblegar, porque nuestros ideales y necesidades están muy firmes. Aquí nos vamos a quedar hasta donde esta situación nos lleve", agregó Marisela.

Concentrado en la lectura del periódico local, Salvador José Hernández, miembro de una organización que forma parte de la APPO, el Foro Democrático Oaxaqueño, buscaba claves que le ayudaran a predecir, si tal cosa puede ser posible, qué podía pasar en el caso de una incursión violenta de las tropas federales al centro de su ciudad.

Aquí nos vamos a quedar hasta donde esta situación nos lleve
Marisela Díaz, maestra de educación pre-escolar

"Desde ayer sábado creímos que iban a entrar las tropas porque hubo ese ultimátum del gobierno federal. La tensión la hemos sentido durante horas y continúa hoy domingo", comentó Salvador a la BBC.

A la pregunta de si creía que habría represión contra la población por parte de las tropas federales, Salvador Hernández comentó que esperaba que no.

"Se supone que vienen en un plan de disuasión, como dice el gobierno. Esperemos que así sea. Nosotros no tenemos las armas apropiadas para contrarrestar esa fuerza", comentó.

Algunos residentes oaxaqueños apoyan la presencia de las fuerzas del gobierno federal, cansados del conflicto que ya lleva cinco meses y que ha afectado seriamente a la economía de la ciudad.

"Estoy cansada de estas barricadas, quiero que entren (las tropas) de una vez y ponerlos en su lugar (a los maestros)", dijo Noemí Gutiérrez a la agencia de noticias Reuters.